EL JUEZ GALLARDO LE ORDENO DISEñAR UN PLAN DE EMERGENCIA DE SALUD PARA LAS VILLAS
Lemus, condenado a cumplir con su función
Gallardo hizo lugar a una medida cautelar presentada por médicos, vecinos y la ONG ACIJ y ordenó que se diseñe de inmediato un plan de asistencia de emergencias sanitarias en las villas y protección a los efectores de salud. Citó a una audiencia pública.
Por Horacio Cecchi
La ausencia de planes de emergencia de salud en villas y asentamientos paradójicamente sitúa al ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, en una emergencia judicial: el juez Roberto Gallardo hizo lugar a una medida cautelar solicitada por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia, que pone un plazo de 72 horas al gobierno de Macri para disponer de un protocolo de atención de emergencias del SAME y que organice en ese tiempo un plan de protección de los profesionales, enfermeros, choferes, que prestan servicios de salud en esas áreas. En el fallo consideró el trato recibido por los vecinos de la villa como un ejemplo de “desidia, desorganización, prejuicio, xenofobia, racismo, incoherencia y desprecio”. Gallardo ordenó que Lemus presente ambos planes en una audiencia pública citada para el viernes próximo en el Colegio Público de Abogados y a la que fueron invitados los delegados de todas las villas porteñas. Lemus –que por el momento pareciera suponer que proveyéndolas de ambulancias, dejarán de ser villas de emergencia– deberá presentarse en la audiencia bajo apercibimiento de ser llevado por la fuerza pública. Aseguran que para el caso, no será solicitada la Metropolitana.
El lunes pasado, un grupo de profesionales de la salud, vecinos de villas y asentamientos y la ONG ACIJ se presentaron ante el juez porteño en lo Contencioso Administrativo Roberto Gallardo para solicitar una medida cautelar urgente “en defensa de derechos de incidencia colectiva a la salud y la no discriminación de las comunidades de las villas y asentamientos de la ciudad de Buenos Aires”.En la cuestión de fondo, solicitaron que “se condene al GCBA a que garantice a profesionales y empleados de hospitales y centros de salud condiciones de trabajo que aseguren su salud e integridad psicofísica de manera adecuada al nivel de conflictividad social agravada existente en las comunidades afectadas”. También que garantice “condiciones dignas ambientales y de infraestructura para los centros de salud”. Y que “asegure un servicio de traslado de emergencia oportuno, suficiente y adecuado”.Pero para llegar a la cuestión de fondo, plantearon que también fuera condenado a una medida cautelar. Curioso lugar en que quedó situado el gobierno de Macri, al que se lo condena a cumplir su función. En la cautelar se pide que Lemus diseñe “un protocolo de atención del SAME, de implementación inmediata, que garantice el servicio de emergencia médica a los habitantes de las villas y asentamientos en tiempo oportuno y seguro y con las medidas de contingencia necesarias para que dicho servicio no se vea interrumpido por la falta eventual de recursos humanos de la Policía Federal Argentina”. Da un plazo de 24 horas para “que se restablezcan las garantías de seguridad e integridad psicofísica de los efectores y usuarios de servicios de atención primaria de salud en los centros y hospitales” correspondientes. Por último, porque también es posible que ocurra, solicita que se mantengan las condiciones laborales de los profesionales y empleados firmantes de la medida judicial.La medida fue solicitada de aplicación sobre “todas las personas que habitan y/o trabajan en las villas y asentamientos de la ciudad, que requieren –por su condición socioeconómica– del servicio público de salud”. Es decir que engloba a todo el universo de villas y asentamientos porteños. En ese sentido, la presentación que el Inadi realizó también el lunes ante la jueza Elena Liberatori, del mismo fuero (porque fue realizada fuera del horario de Tribunales y Liberatori se encontraba de turno), en la que fue ordenado que una ambulancia sea dispuesta de manera inmediata en la Villa 31, fue unificada en el juzgado de Gallardo, quien lleva varios años de citar, sentenciar, condenar, embargar y multar al gobierno porteño por omisiones en la cobertura de la salud de los sectores más desguarnecidos. La muerte de Sapito Ruiz sólo volvió a colocar en evidencia lo que en las villas es moneda corriente.El pedido de cautelar incluye un pormenorizado fundamento sobre la discriminación de los habitantes de villas y asentamientos (más de 300 mil personas en 2009, según un informe de la Legislatura porteña) y los problemas cotidianos de médicos y profesionales en los centros de salud, “que deben cerrar sus puertas cuando la comunidad los necesita”, no por desidia como ocurrió en el caso de Sapito, sino por “falta de agua, electricidad, teléfono, higiene ambiental, y falta de condiciones de seguridad”.El juez Gallardo hizo lugar a la medida. En su fallo, al que tuvo acceso Página/12, el magistrado recuerda que interpeló al gobierno porteño por “una decena de casos similares” (al de Humberto Ruiz) y que intimó en “reiteradas oportunidades” al ministro de Salud Jorge Lemus y al jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, sin resultados.“Luego de casi dos años de intimaciones judiciales –argumenta Gallardo en su escrito–, la responsabilidad política del señor ministro de Salud resulta incuestionable. Su falta de eficacia y posible desidia alcanzan niveles que lucen desajustados para la función que desempeña, pocas veces acreditados con tanta claridad en sede judicial.”El juez hizo lugar al pedido y ordenó al gobierno confeccionar “un plan estructural de Salud que incluya un protocolo de atención del SAME, de implementación inmediata, que garantice el servicio de emergencia médica a los habitantes de villas, asentamientos y complejos habitacionales”. Ordenó que disponga protección a los efectores de salud. Que identifique a los empleados que protagonizaron la atención médica. Que no modifique la situación laboral de los reclamantes. Y citó a Lemus a la audiencia pública a realizarse este viernes, a las 11.30, en el Colegio Público de Abogados, en Corrientes 1441, con la presencia de los delegados de todas las villas y asentamientos porteños.
EL PAIS › LA DESGRABACION DE LAS CONVERSACIONES ENTRE LOS CHOFERES Y OPERADORES DEL SAME
“Van a venir todos los negros a armar un bardo tremendo”
“El caso del señor Humberto Ruiz es un exponente claro de la desidia, la desorganización, el prejuicio, la xenofobia y el racismo, la incoherencia y el desprecio”, sostuvo el juez Gallardo. Pero para dar una imagen clara de lo que puso en palabras escritas, el juez citó las transcripciones completas de las conversaciones entre dos choferes de dos ambulancias y dos operadoras del servicio de emergencias, que participaron en el caso de Sapito. Las conversaciones fueron secuestradas luego del allanamiento al SAME el viernes pasado y demuestran no sólo la existencia de escolta policial (tal como lo informó este diario), y la posible existencia de una orden de no ingresar ambulancias a las villas, sino el modo despectivo y denigrante con que se refirieron los choferes hacia los familiares y habitantes de la villa.
Ambulancia 1: –Same, Same.
Operador 1: –Adelante, buenos días.
A1: –Auxilio.
O: –Auxilio 11089... villa 31... manzana 24, 24 casa 22... manzana 24 casa 22, es una (inaudible) código rojo, 659 (inaudible) espera en correo viejo. (Da el punto de encuentro con los familiares para ingresar.)
A1: –(inaudible) en 4 y 5... no entramos al barrio YPF.
O: –Bueno, recibido, ¿la dotación?
A1: –(inaudible) Rodríguez.(Después de unos minutos.)
A1: –Fernández 1.
O: –Aquí, Same.
A1: –Estoy 4 y 5 (son las calles) esperando el patrullero. Si te podés comunicar, vamos a llegar al destacamento, no podemos entrar ahí, al barrio YPF.(...)
A1: –Negativo, patrullero de la 46 tiene uno solo y no está acá. Estoy con personal policial de la 46 pero que está de parada ahí, son dos policías.
O: –Bueno, recibido.
A1: –No hay patrullero, por favor comunicate y que vengan al destacamento. Nosotros no podemos entrar.
O: –Bueno (dice al rato), ahí comuniqué yo con el solicitante. Dicen que ellos están en el correo viejo, ¿a Uds. les queda muy mal ir hasta ahí?
A1: –Está bien, están en el correo viejo y ¿quién entra ahí? Porque la ambulancia no entra hasta ahí, no se puede entrar, eeh por favor que vengan al destacamento, es la única forma que podemos hacer contacto con el paciente.
A1: –¿Te pudiste comunicar? –pregunta el chofer al rato.
O: –Sí, cómo no me voy a comunicar, nunca pueden entrar, nunca.
A1: –¿Cómo?
O: –Ahí están comunicados con mi supervisora porque dicen que no pueden ir hasta el destacamento.
A1: –Bueno, no entramos a ese lugar porque es muy peligroso.(...)
O: –Está bien, ya se los informo tanto al comando como a los solicitantes, que es tan caprichoso el solicitante y dice que está en el correo viejo, ahora va a ir el patrullero para ver si los pueden mover, si pueden moverse de ahí.(...)
O: –A ver, no te entiendo, Fernández
1. El policía se retira, ¿y vos también te vas a retirar?
A1: –Afirmativo, me voy con la policía... Sí, no me voy a quedar acá en la villa. Me voy a 4 y 5 con personal policial. Fijate qué van a hacer.(Cambia la ambulancia.)
O: –Fernández
3, auxilio 11103... 11103, dirigite por favor al correo viejo... correo viejo, en vía pública como convulsiones, ocho y cincuenta y cuatro la hora de transmitido.
A3: –A ver si me queda claro, ¿el paciente está en el correo viejo o me está esperando el familiar? Porque yo no entro a la villa, eh.
O: –No, no, está el paciente en el correo viejo.
A3: –Entonces no tiene nada, ¿de qué convulsiones estamos hablando? Listo, chau.(Cambio de operador.)
O2: –Si no te llevan el paciente ahí, no entrés.
A1: –No, no, no voy a acercarme ni siquiera al correo si no aparece un patrullero de paso.
O2: –No, porque ¿viste? Los únicos que ponemos la caripela somos nosotros, es fácil ¿viste? Andá, entrá, pero si no te lo llevan, no hagás el auxilio.
A1: –Aparte es el mismo auxilio de Fabián.(Más adelante.)
A1: –Acá la gente me está diciendo que le prestemos la camilla.
O: –No, negativo Fernández
1, eh.(...)
A: –Yo me retiré ya del correo, yo no me voy a quedar más porque en cualquier momento van a venir todos los negros y van a armar un bardo terrible. No voy a entrar adentro de la villa si no sacan al paciente. Ellos dicen que no hay forma de sacarlo, le dije “sacalo con un carro que es mucho más fácil que una camilla”, no lo quieren hacer, hay que llevar la ambulancia a la puerta de la casa y yo no voy a entrar a la villa bajo ningún punto de vista.
O: –Que te retires del lugar porque nos comunicamos con el doctor Crescenti y nos dijo que si no tenés custodia policial que te retires.(...)
A1: –¿Sabés cuál es el problema, eeh? Que ahí hay bardo, yo vengo de ahí, de ese bardo.
O: –Pero para mí que es todo lo mismo del auxilio de hoy que fue (inaudible).
A1: –Sí, no hay patrullero en el lugar. Me estoy acercando, hay un policía que está de consigna acá en una concesionaria.
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miércoles, 13 de abril de 2011
Gallardo pone Justicia en Salud
La Justicia citó a tres ministros porteños por la muerte en la Villa 31
El juez Roberto Gallardo citó a una audiencia pública a Jorge Lemus, Guillermo Montenegro y a Horacio Rodríguez Larreta para que se esclarezca por qué Humberto Ruiz no recibió atención médica. Además, ordenó garantizar el servicio de emergencias en villasEl juez Roberto Andrés Gallardo citó al ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, a su par de Seguridad, Guillermo Montenegro, al jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta y al procurador general de la Ciudad, Ramiro Monner Sanz, a una audiencia pública por la muerte de Humberto Ruiz, fallecido sin asistencia médica en la Villa 31El magistrado resolvió convocar "con carácter de personal e indelegable" a los funcionarios porteños a una Audiencia Pública para el día viernes 15 de abril a las 11.30, que se llevará a cabo en la sede del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.En la resolución, Gallardo explica que la citación es para identificar "a los empleados públicos que protagonizaron la atención médica del Señor Humberto Ruiz el pasado día 5 de abril en el barrio Villa31/31bis".Además, el juez solicitó al Gobierno de la Ciudad elaborar un plan que incluya un protocolo de atención del SAME y la protección de efectores y usuarios de los servicios de atención primaria en centros de salud y hospitales.En la resolución, el magistrado dispuso:"1.- HACER LUGAR A LA MEDIDA CAUTELAR SOLICITADA, ORDENANDO al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Ministerio de Salud, que en FORMA INMEDIATA:1.I. CONFECCIONE un plan estructural de Salud que incluya un protocolo de atención del SAME, de implementación inmediata, que garantice el servicio de emergencia médica a los habitantes de las villas, asentamientos y complejos habitacionales (Soldati , Piedrabuena, Lugano, etc) de la Ciudad de Buenos Aires, en tiempo oportuno y seguro, y con las medidas de contingencia necesarias para que dicho servicio no se vea interrumpido por la falta eventual de recursos humanos de la Policía Federal Argentina. El plan deberá ser presentado en la Audiencia Pública a celebrarse conforme lo dispuesto en el punto 3).-1.II.- DISPONGA un plan de protección que efectivice las garantías en las condiciones de seguridad e integridad psicofísica de los efectores y usuarios de los servicios de atención primaria de salud en los CESACs y hospitales que prestan el servicio público de salud a las comunidades afectadas (Villas, asentamientos y barrios pobres de la Ciudad), proveyendo de inmediato los recursos humanos idóneos para prevenir y contener hechos de violencia y conflictividad que pongan en riesgo la integridad psicofísica de los profesionales y usuarios del servicio de salud en las villas.1.III.- IDENTIFIQUE a los empleados públicos que protagonizaron la atención médica del Señor Humberto Ruiz el pasado día 05 de abril en el barrio Villa 31/31bis, debiendo comunicarlo el tribunal en el término de un (1) día.2.-ESTABLECER medida no innovativa ordenando al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mantenga inalterables las condiciones laborales de los profesionales y empleados del GCBA que han solicitado y/o adherido a la presente acción.-3.- ORDENAR se extraigan fotocopias certificadas de la presente y que las mismas sean remitidas con carácter de urgente a la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas Nro. 7 que investiga los hechos del día 05 de Abril de 2011 que culminaron con la muerte de Humberto Ruiz. 4.- ORDENAR a los fines de cumplimentar lo resuelto en los puntos 1) y 2) la celebración de una Audiencia Pública para el día viernes 15 de abril de 2011, a las 11.30hs, la que se llevará a cabo en la sede del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal sito en Av. Corrientes 1441 de esta Ciudad, y a la que deberán comparecer con carácter de personal e indelegable el Sr. Ministro de Salud del GCBA, Sr. Jorge Lemus quien deberá exponer -en el mismo carácter- sobre los puntos 1.I y 1.II bajo apercibimiento en caso de inasistencia injustificada, de comparecer traído por la fuerza pública. También deberán comparecer en dicha oportunidad el Sr. Ministro de Seguridad y Justicia del GCBA, el Dr. Guillermo Montenegro; el Sr. Jefe de Gabinete de Ministros del GCBA, Dr. Horacio Rodríguez Larreta; y el Sr Procurador General de la Ciudad, Dr. Ramiro Monner Sanz, por parte del GCBA y serán citadas además las autoridades de las Juntas Vecinales de las villas 21/24, 20, 31 y 31bis, Piletones, Villa 3 y 1-11-14 (Intervención), el equipo de sacerdotes villeros (Vicaría Sacerdotal de Villas de Emergencia), el Instituto Nacional contra la Discriminación, la xenofobia y el racismo (INADI), la Señora Defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y el Señor Presidente de la Comisión de Salud de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, Dr. Jorge Selzer.5.- PONER EN CONOCIMIENTO DE LA PRESENTE RESOLUCIÓN al Señor Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ing. Mauricio Macri.COMUNÍQUESE A LA POLICÍA FEDERAL ARGENTINA a través de la oficina de Enlace con el P.J.C.A.B.A. a los fines del dispositivo de seguridad necesario para la celebración de la audiencia.Regístrese, notifíquese a los interesados y a la Asesoría Tutelar de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario nº 1, en su público despacho a cuyo fin confiérase vista por el término de un (1) día. Notifíquese a la Procuración General de la Ciudad y todos los citados en forma personal, por Secretaria, en el día, con carácter de urgente y con habilitación de días y horas inhábiles." 45
jueves, 11 de marzo de 2010
Qué es el Socialismo del Siglo XXI
Autor: Dr. Andrés Gallardo
Qué es el socialismo del siglo XXI?
1. Introducción:
Como toda buena pregunta, la relativa a qué es el socialismo de este siglo, no es de fácil respuesta. Ha pasado mucha agua debajo del puente. Algunas ideas se han vuelto relativas, otras en tanto se han afianzado, no sin desaparecer en el mundo algunos paradigmas antes indiscutidos.
Sin embargo, el hecho de abrazar esta causa eminentemente humanista y justa, nos obliga a aceptar el reto y a buscar algunas pautas reveladoras de cuál es la sustancia de este ideario político en el siglo que nos cobija, es decir intentar la redefinición dinámica del socialismo,
La primer cuestión digna de señalar es que el sólo hecho de referirnos al socialismo de nuestro siglo nos lleva a ratificar la vigencia de una ideología política con carácter universal y vocación expansiva. No es para nosotros el socialismo ni una expresión parcial ni una mera elucubración teórica. Es ante todo una mirada polifacética, abarcadora e integradora, desde el hombre y para el hombre, con vocación de poder y transformación.
Nuestro socialismo tiene una historia de teorías y muy especialmente, una historia de prácticas, y ambas, teorías y prácticas, nos permiten esbozar esta redefinición. Este cometido de pensar el socialismo de hoy, no tiene un mero afán cognoscitivo, sino intención transformadora y revolucionaria. Creemos que no hay socialismo sin revolución. La revolución es la madre del socialismo y como tal, su condición necesaria. Es tautológico afirmar el socialismo sin vocación revolucionaria. No estamos aludiendo necesariamente a tal o cual forma de revolución, sino en términos genéricos a ese “quiebre” con el sistema anterior.
2. La meta del socialismo del Siglo XXI.
El sistema capitalista-demócrata-liberal que pretende hoy erigirse en el discurso hegemónico y en la tendencia unidireccional mundial, es antes que nada negador del hombre. Desde los filósofos clásicos hasta el presente y casi sin discusiones ya la naturaleza humana se fundamenta en su razón y en la capacidad de construir. Cuando los sistemas niegan la razón y se empeñan en destruir (al propio hombre, al medio ambiente, al resto de las especies de la naturaleza, a las culturas, etc) resultan entonces sistemas anti-humanos. Es un error referirse al capitalismo como salvaje o inhumano. El capitalismo es, como vemos negador de la condición humana, es anti-humano. Es allí donde el socialismo de nuestro siglo ratifica su vigencia y su profunda vocación antropocéntrica. El hombre es el destinatario del socialismo como creación humana. El socialismo es entonces, el hombre de hoy pensando en el hombre libre, en el hombre digno. El siglo veintiuno encuentra a nuestros pueblos en busca de la dignidad perdida. La dignidad personal y la dignidad del grupo-nación. Y esa dignidad es la autodeterminación. No hay hombre digno si no se autodetermina. No hay pueblo digno si no logra autodeterminarse. Qué es sino la realización humana que poder elegir y ejecutar un plan de vida? Qué es sino la realización de una nación que haber podido concretar un proyecto social, político y económico determinado en forma endógena? Tenemos aquí entonces -en esta apretada síntesis- esbozada la meta actual del socialismo. El socialismo de nuestro siglo tiene como norte a la persona humana y a los colectivos nacionales y en ambos casos tendiendo a su autodeterminación y dignidad. En este contexto, el socialismo se enfrenta con todas aquellas doctrinas y prácticas político-ideológicas que de alguna forma sostienen modelos anti-humanos. El capitalismo, el imperialismo en todas sus variantes, el liberalismo económico, el fascismo, son entre otras, formas que relativizan al hombre y lo someten a objetivos meta-humanos. (el dinero, el poder, el control, la uniformidad, etc).
3. Los instrumentos del Socialismo del Siglo XXI.
Tratemos ahora de avizorar cuáles son los instrumentos de que dispone nuestro socialismo presente para construir la sociedad nueva y el hombre nuevo.
De entre todos y en tren de simplificar, abordamos dos por su importancia y dimensión. Son instrumentos de uso paralelo y constante. Uno y otro se complementa esencialmente. Es decir uno es condición del otro y viceversa. La participación popular y la distribución de la riqueza. El Estado en nuestro socialismo debe ser pueblo hecho instrumento. No hay Estado socialista visto como una dimensión abstracta y ajena. El Estado socialista es praxis popular transformadora. Pero esa participación popular sería falaz e inconducente si existieran situaciones de exclusión económica y política. La participación supone un fenómeno totalizador. Si sólo participan los socialmente integrados, son ellos los que construirán y sostendrán un modelo hecho a “su medida”. Por ello el instrumento de la distribución de la riqueza es esencial y concurrente. El socialismo supone democracia sustantiva. Transformar a través de la participación, sólo es posible en la medida de la existencia de condiciones socio-económicas aptas.
Así, el socialismo de nuestro siglo debe ponerse como meta trabajar la parte inferior de la pirámide de participación en el ingreso (la base esta conformada por la mayor parte de la población que participa, paradójicamente de la menor cuota de riqueza). Es decir, para el socialismo, este debe ser el siglo que termine sin pobres. No sabemos si será el siglo que termine sin ricos. Pero si el socialismo cumple su misión en estos cien años, se podrá saldar parte de la historia habiendo al menos atomizado la concentración económica, minado su estructura y habiendo incorporado al sistema de participación política efectiva a todos los hoy excluidos. Tal vez el socialismo del siglo venidero pueda, con una nueva base popular, con un crecimiento cuali-cuantitativo del poder del pueblo, abordar el “achatamiento” definitivo de la pirámide.
Estos dos instrumentos de transformación no son como ya dijimos los únicos. Además, podrán darse, en la medida en que el establishment asuma que de no mediar una revolución democrática y pacífica, la propia dinámica del sistema anti-humano, pondrá a la violencia política como primer instrumento de transformación.- Esto, dicho de otro modo, supone que el socialismo de nuestro siglo tiene vocación de paz y de transformación institucional. El quiebre con el sistema anti-humano puede darse aún dentro de los canales previstos por el propio sistema. Pero si estos canales son “bloqueados” por las fuerzas de la concentración económica o por el imperialismo, entonces los instrumentos de transformación aludidos no pueden validarse. En esa hipótesis, el socialismo no renunciará a su vocación transformadora y responderá a la violencia con violencia. La violencia no será en esa hipótesis un fin en si mismo. Será un instrumento de lucha de los hombres negados y de los pueblos negados para obtener la liberación que no pudieron alcanzar en paz. Es importante en estas horas, que los referentes políticos, ideológicos y mediáticos del establishment asuman que está en ellos viabilizar el gradual avance hacia una sociedad integrada y justa o por el contrario “tensar” el conflicto social hasta hacerlo violento. Hoy nadie quiere hablar de la violencia política, pero la violencia política existe. Es ingenuo y reduccionista aquel que sintetiza la violencia política en una acción armada de un grupo ideológico. La principal expresión actual de la violencia política es el genocidio económico en los países periféricos y la paralela híper- concentración económica en los países centrales. Los pobres que mueren de hambruna en nuestras latitudes, o que se enferman con epidemias que se creían terminadas, o los desahuciados que pretenden llegar en balsas a europa y mueren en el mar o en las costas, todos ellos y muchos otros, son la expresión verdadera de la violencia política. El socialismo de nuestro siglo tiene muy presente que no estamos en un mundo pobre, sino en un mundo partido. Hay riqueza para todos, pero la tienen pocos. En el siglo veintiuno esto trasciende el concepto ortodoxo de la lucha de clases es la lucha de los indignos contra sus sometedores. La lucha de los excluídos de la mesa por sentarse en ella. La lucha de los sin techo. La lucha de los sin tierra.
3. Ideas finales.
En este orden de ideas, la economía y el derecho, son para el socialismo de nuestro siglo meros exponentes instrumentales de segundo nivel. La economía y el derecho deben servir respectivamente a los postulados instrumentales centrales de participación popular y distribución económica y por supuesto y antes que nada, a la meta central de antropocentrismo sustantivo.
El socialismo del siglo XXI cree en la libertad personal del hombre. El hombre digno también es fundamentalmente libre. El hombre nuevo del socialismo presente piensa, opina, discute, define su credo o su no credo, su preferencia sexual, su ideología. Lo que no puede hacer con su libertad es, como diría Mario Benedetti en “Quemar las Naves”, “preferir lo injusto”. Afectar al colectivo con su decisión personal.
El socialismo de nuestro siglo, para finalizar esta síntesis, integra a los pueblos hermanados por su historia y su cultura y junto a ellos establece hacia fuera una sóla frontera, que es la que separa al hombre del anti-hombre.
Qué es el socialismo del siglo XXI?
1. Introducción:
Como toda buena pregunta, la relativa a qué es el socialismo de este siglo, no es de fácil respuesta. Ha pasado mucha agua debajo del puente. Algunas ideas se han vuelto relativas, otras en tanto se han afianzado, no sin desaparecer en el mundo algunos paradigmas antes indiscutidos.
Sin embargo, el hecho de abrazar esta causa eminentemente humanista y justa, nos obliga a aceptar el reto y a buscar algunas pautas reveladoras de cuál es la sustancia de este ideario político en el siglo que nos cobija, es decir intentar la redefinición dinámica del socialismo,
La primer cuestión digna de señalar es que el sólo hecho de referirnos al socialismo de nuestro siglo nos lleva a ratificar la vigencia de una ideología política con carácter universal y vocación expansiva. No es para nosotros el socialismo ni una expresión parcial ni una mera elucubración teórica. Es ante todo una mirada polifacética, abarcadora e integradora, desde el hombre y para el hombre, con vocación de poder y transformación.
Nuestro socialismo tiene una historia de teorías y muy especialmente, una historia de prácticas, y ambas, teorías y prácticas, nos permiten esbozar esta redefinición. Este cometido de pensar el socialismo de hoy, no tiene un mero afán cognoscitivo, sino intención transformadora y revolucionaria. Creemos que no hay socialismo sin revolución. La revolución es la madre del socialismo y como tal, su condición necesaria. Es tautológico afirmar el socialismo sin vocación revolucionaria. No estamos aludiendo necesariamente a tal o cual forma de revolución, sino en términos genéricos a ese “quiebre” con el sistema anterior.
2. La meta del socialismo del Siglo XXI.
El sistema capitalista-demócrata-liberal que pretende hoy erigirse en el discurso hegemónico y en la tendencia unidireccional mundial, es antes que nada negador del hombre. Desde los filósofos clásicos hasta el presente y casi sin discusiones ya la naturaleza humana se fundamenta en su razón y en la capacidad de construir. Cuando los sistemas niegan la razón y se empeñan en destruir (al propio hombre, al medio ambiente, al resto de las especies de la naturaleza, a las culturas, etc) resultan entonces sistemas anti-humanos. Es un error referirse al capitalismo como salvaje o inhumano. El capitalismo es, como vemos negador de la condición humana, es anti-humano. Es allí donde el socialismo de nuestro siglo ratifica su vigencia y su profunda vocación antropocéntrica. El hombre es el destinatario del socialismo como creación humana. El socialismo es entonces, el hombre de hoy pensando en el hombre libre, en el hombre digno. El siglo veintiuno encuentra a nuestros pueblos en busca de la dignidad perdida. La dignidad personal y la dignidad del grupo-nación. Y esa dignidad es la autodeterminación. No hay hombre digno si no se autodetermina. No hay pueblo digno si no logra autodeterminarse. Qué es sino la realización humana que poder elegir y ejecutar un plan de vida? Qué es sino la realización de una nación que haber podido concretar un proyecto social, político y económico determinado en forma endógena? Tenemos aquí entonces -en esta apretada síntesis- esbozada la meta actual del socialismo. El socialismo de nuestro siglo tiene como norte a la persona humana y a los colectivos nacionales y en ambos casos tendiendo a su autodeterminación y dignidad. En este contexto, el socialismo se enfrenta con todas aquellas doctrinas y prácticas político-ideológicas que de alguna forma sostienen modelos anti-humanos. El capitalismo, el imperialismo en todas sus variantes, el liberalismo económico, el fascismo, son entre otras, formas que relativizan al hombre y lo someten a objetivos meta-humanos. (el dinero, el poder, el control, la uniformidad, etc).
3. Los instrumentos del Socialismo del Siglo XXI.
Tratemos ahora de avizorar cuáles son los instrumentos de que dispone nuestro socialismo presente para construir la sociedad nueva y el hombre nuevo.
De entre todos y en tren de simplificar, abordamos dos por su importancia y dimensión. Son instrumentos de uso paralelo y constante. Uno y otro se complementa esencialmente. Es decir uno es condición del otro y viceversa. La participación popular y la distribución de la riqueza. El Estado en nuestro socialismo debe ser pueblo hecho instrumento. No hay Estado socialista visto como una dimensión abstracta y ajena. El Estado socialista es praxis popular transformadora. Pero esa participación popular sería falaz e inconducente si existieran situaciones de exclusión económica y política. La participación supone un fenómeno totalizador. Si sólo participan los socialmente integrados, son ellos los que construirán y sostendrán un modelo hecho a “su medida”. Por ello el instrumento de la distribución de la riqueza es esencial y concurrente. El socialismo supone democracia sustantiva. Transformar a través de la participación, sólo es posible en la medida de la existencia de condiciones socio-económicas aptas.
Así, el socialismo de nuestro siglo debe ponerse como meta trabajar la parte inferior de la pirámide de participación en el ingreso (la base esta conformada por la mayor parte de la población que participa, paradójicamente de la menor cuota de riqueza). Es decir, para el socialismo, este debe ser el siglo que termine sin pobres. No sabemos si será el siglo que termine sin ricos. Pero si el socialismo cumple su misión en estos cien años, se podrá saldar parte de la historia habiendo al menos atomizado la concentración económica, minado su estructura y habiendo incorporado al sistema de participación política efectiva a todos los hoy excluidos. Tal vez el socialismo del siglo venidero pueda, con una nueva base popular, con un crecimiento cuali-cuantitativo del poder del pueblo, abordar el “achatamiento” definitivo de la pirámide.
Estos dos instrumentos de transformación no son como ya dijimos los únicos. Además, podrán darse, en la medida en que el establishment asuma que de no mediar una revolución democrática y pacífica, la propia dinámica del sistema anti-humano, pondrá a la violencia política como primer instrumento de transformación.- Esto, dicho de otro modo, supone que el socialismo de nuestro siglo tiene vocación de paz y de transformación institucional. El quiebre con el sistema anti-humano puede darse aún dentro de los canales previstos por el propio sistema. Pero si estos canales son “bloqueados” por las fuerzas de la concentración económica o por el imperialismo, entonces los instrumentos de transformación aludidos no pueden validarse. En esa hipótesis, el socialismo no renunciará a su vocación transformadora y responderá a la violencia con violencia. La violencia no será en esa hipótesis un fin en si mismo. Será un instrumento de lucha de los hombres negados y de los pueblos negados para obtener la liberación que no pudieron alcanzar en paz. Es importante en estas horas, que los referentes políticos, ideológicos y mediáticos del establishment asuman que está en ellos viabilizar el gradual avance hacia una sociedad integrada y justa o por el contrario “tensar” el conflicto social hasta hacerlo violento. Hoy nadie quiere hablar de la violencia política, pero la violencia política existe. Es ingenuo y reduccionista aquel que sintetiza la violencia política en una acción armada de un grupo ideológico. La principal expresión actual de la violencia política es el genocidio económico en los países periféricos y la paralela híper- concentración económica en los países centrales. Los pobres que mueren de hambruna en nuestras latitudes, o que se enferman con epidemias que se creían terminadas, o los desahuciados que pretenden llegar en balsas a europa y mueren en el mar o en las costas, todos ellos y muchos otros, son la expresión verdadera de la violencia política. El socialismo de nuestro siglo tiene muy presente que no estamos en un mundo pobre, sino en un mundo partido. Hay riqueza para todos, pero la tienen pocos. En el siglo veintiuno esto trasciende el concepto ortodoxo de la lucha de clases es la lucha de los indignos contra sus sometedores. La lucha de los excluídos de la mesa por sentarse en ella. La lucha de los sin techo. La lucha de los sin tierra.
3. Ideas finales.
En este orden de ideas, la economía y el derecho, son para el socialismo de nuestro siglo meros exponentes instrumentales de segundo nivel. La economía y el derecho deben servir respectivamente a los postulados instrumentales centrales de participación popular y distribución económica y por supuesto y antes que nada, a la meta central de antropocentrismo sustantivo.
El socialismo del siglo XXI cree en la libertad personal del hombre. El hombre digno también es fundamentalmente libre. El hombre nuevo del socialismo presente piensa, opina, discute, define su credo o su no credo, su preferencia sexual, su ideología. Lo que no puede hacer con su libertad es, como diría Mario Benedetti en “Quemar las Naves”, “preferir lo injusto”. Afectar al colectivo con su decisión personal.
El socialismo de nuestro siglo, para finalizar esta síntesis, integra a los pueblos hermanados por su historia y su cultura y junto a ellos establece hacia fuera una sóla frontera, que es la que separa al hombre del anti-hombre.
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